Los partidos deben ser herramientas no un poder en si mismos

Después de mi la pared es una expresión que se usa de forma común para escribir que eres lo máximo en algún tema específico.

Esto es lo que nos han hecho creer los partidos políticos, ya sean de extrema derecha o de extrema izquierda pasando por el todo amplio abanico de centrismo, respecto a la participación democrática.
La primera gran mentira fue impuesta hace más 40 años con la llegada de una democracia que ha estado amarrada por el sistema partidista.

La posibilidad de hacer política institucional de manera individual o en pequeñas agrupaciones estás cada vez más alejada de la realidad estadística y los ciudadanos que han tenido este sueño de participación desde lo más pequeño se han visto envueltos por ella e incluso en algunos casos perseguidos y satanizados.

“Esto no está pagado” dice la frase popular. Es lo que piensan muchas personas que de manera sana quieren hacer política y no se atreven por el grado de conflicto que esta genera.

Los partidos nos han hecho creer la mentira de que sólo a través de ellos y de sus fines se puede participar y que su programas son sagrados ( cuando la mayoría de ellos son generalidades muy fáciles de cumplir o extensos documentos en los que todo cabe) .
Nos han enterrado un sistema donde la gente no sabe cómo funcionan las instituciones del estado más allá de las nociones básicas de ejecutivo, legislativo y judicial. Todo esto sumado a los escasos conocimientos de la realidad municipal con un espectro de oscuridad en quien maneja qué y que competencias tiene cada uno. Si usted alguna vez se sintió ruborizado por no saber exactamente cómo funciona tal o cual institución pública no se preocupe, eso es totalmente normal. Puede que ni los alcaldes en ciertos municipios ni los presidentes del Gobierno sepan del todo cómo funciona la maquinaria estructural del estado.

El sentido crítico se reduce cada vez más a un titular o tendencia. En realidad los partidos políticos han usado el mismo sistema que puede usar Bill Gates haciendo cerrado el código de un programa informático y el secretismo de cómo funciona y se distribuye. La información es lo que da poder a las grandes empresas y trasnacionales y los partidos juegan la misma partida, haciendo difícil hasta para sus propios militantes saber cómo funciona y se gestiona el día a día de la participación política.
Incluso los partidos nacidos del 15M (movimientos ciudadanos) y de las perspectivas de máxima democracia hoy en día se ven envueltos en luchas de poder siendo simples reemplazos de los antiguos, como cuando le das refrescar a una página que ya no carga bien el contenido y que seguirá siendo el mismo solo que refrescar las filas nunca viene mal.

La dinámica de grupo también pretende acabar con la crítica individualidad y esto es un marcador en muchos partidos que de cara a la galería ya que son los que mejor valoración democrática tienen y a estos movimientos que combinan la novedad de los tiempos y el discurso joven, les asumimos atribuciones que en realidad no tienen. Pareciera que la tendencia es darles propiedades con la que nos identificamos a las agrupaciones que nos causan cierta simpatía y de las que solo sabemos por medio de los grandes medios de comunicación, después cuando nos unimos a estos grupos nos desilusionamos por no cumplir unas expectativas que nosotros mismos les habíamos adjudicado.

La participación futura en las instituciones estará en que podamos elegir y ser elegidos entre todas las tendencias ya sean individuales o grupales y que se pueda votar nominal y colectivamente para que ninguna estructura hable en nombre de la democracia absoluta ni secuestre conceptos que aún ni ellos mismos han acabado de entender.

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